
Y ahora, escribe tu redacción (con esfuerzo)
Sonó en la mente que sabe apreciarla - Bachillerato I.E.E.S. "El Pilar" de Tetuán (Marruecos)
Tú permanecerás. Y
se irán los reptiles
gritando.
Y permanecerá tu
desierto con su dorada duna,
y sin su oasis verde.
Ninguna mañana la tierra será marrón y árida,
y silenciarán, como esa mañana están callando
las voces del
cementerio.
Vivirán estos que te odiaron
y el desierto se destruirá a cada instante;
y cerca del silencio
inigualable, grave,
del lunes abierto,
del caballo de las
diez, de los despertares secos,
en el centro abierto de tu desierto árido y sediento,
tu cuerpo inmortal
llegará, glorioso…
Y tú permanecerás, y serás el mismo, con vida,
con
desierto dorado, con oasis verde,
con infierno rojo y tormentoso
y se irán los reptiles gritando.
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Y yo
me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando.
Y se quedará mi huerto con su verde árbol, y con su pozo blanco. Todas las tardes el cielo será azul y plácido, y tocarán, como esta tarde están tocando, las campanas del campanario. Se morirán aquellos que me amaron y el pueblo se hará nuevo cada año; y lejos del bullicio distinto, sordo, raro del domingo cerrado, del coche de las cinco, de las siestas del baño, en el rincón secreto de mi huerto florido y encalado, mi espíritu de hoy errará, nostáljico... Y yo me iré, y seré otro, sin hogar, sin árbol verde, sin pozo blanco, sin cielo azul y plácido... Y se quedarán los pájaros cantando.
Juan Ramón Jiménez
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